IV
Como a una flor que todavía es semilla
así estás tú conmigo.
Eres mi compañero.
Soy tu compañera.
Emprendimos esta historia en remotos tiempos lejanos.
Quien sabe...
Hoy Ahora los caminos
se interceptan se entrecruzan
se entrelazan al azar.
Imagino tu rostro tus manos.
Tal vez nunca te he visto.
Tal vez nunca lo haré.
Sólo siento que respiras
del otro lado de mi piel...
y mansamente... con todos los apuros...
me dirijo hacia ti... cautelosa e insistente.
El corazón abriéndose en las manos,
es la única luz que verás en mí
y la única oportunidad
de alcanzarme...
Sino llegaras...
sola no quedo
sola no soy
Sola es una palabra
olvidada en la mente.
La luz que emano
es de miles amores superpuestos
alumbrando la pena
y abrazando lo humano.